¡Qué mal se pasa cuando te sientes culpable por algo! ¿verdad?

«Cuando dedico mi tiempo a trabajar, a cuidar a mis hijos, a atender a un cliente, o a hacer cualquier cosa por los demás siento que lo que estoy haciendo es lo que «debo hacer» pero cuando dedico mi tiempo para mi al 100% sin estar pendiente de nada ni de nadie me siento mal, incluso cuando me siento en el sofá tengo la sensación de que voy a quitarme el tiempo de estar haciendo otra cosa como ordenar un cajón o doblar la ropa.»

Así me sentía hace un par de años. Ahora, al re-escribir mi sentimientos he vuelto a conectar con esa culpa, con el no merecimiento y, por un lado, me da tristeza y por el otro alivio por estar viviendo ahora mismo de otra manera.

La forma de pensar creaba mi realidad y sentía que si no estaba haciendo alguna cosa por y para alguien no era productiva. Si la hacía para mi no me sentía merecedora y ¡encima la culpa se apoderaba de mi por estar desatendiendo a los demás o a mis quehaceres!

Por suerte para mi esto ha cambiado y te voy a compartir qué me ha hecho cambiar:

  • La manera de pensar ha cambiado.
  • La forma de valorarme.

¿Para qué hacemos cosas para los demás olvidándonos de nosotras mismas? En muchas ocasiones para sentirnos aceptados y queridos.

¿Por qué necesitamos estar ocupados y produciendo constantemente? porque creemos que cuanto más hacemos más te valoran los demás.

Total, que estaba enfocada en los demás: en agradar, en encajar, en recibir aprobación, en ser amada…¡vaya que mi felicidad y bienestar dependía de los demás! ¡Pero qué te parece! Delegando en los otros lo que me correspondía a mi!

ERROR, ¡GRAN ERROR!

  • Empecé a tener charlas conmigo misma delante del espejo (antes ni me miraba, bueno ¡sí! solamente veía una mujer con cara de cansada y unos pelos despeinados. Ahora veo una mujer satisfecha, lo de los pelos no ha cambiado mucho jajaja).
  • Me escuché conectando con mis necesidades.
  • Descubrí que estaba enfocada en el exterior, en el entorno y desconectada de mi misma.
  • Pasé de estar pendiente de todo el mundo a cuidar de mi y a echar una mano a los demás y descubrí que si yo estaba bien, con mucho menos, era capaz de ayudar mucho mejor.
  • Me di cuenta de que yo era la que debía valorarme, aceptarme, agradarme, quereme y cuidarme, sobre todo cuidarme. Yo soy responsable de mi vida y de mi bienestar ¡No quiero cargar a nadie mi responsabilidad!
  • Inicié un camino de autocuidado en el que aún me encuentro ahora y del que no quiero salir, porque cuanto más me conozco, cuanto más me ayudo a mi misma mejor me siento yo y contagio felicidad y energía en los demás.
  • No es fácil pero si apasionante, y cuando , en alguna ocasión «recaigo» vuelvo a mirarme a los ojos mientras me reflejo en el espejo y me digo ¡Shhh Paula! ¡ Cuida de ti, mujer! ¿¡Quien va a cuidar de ti mejor que tu misma!?

Y aquí estoy, toda esta semana me la dedico a mi. A recibir una formación lejos de mi casa, sin nadie más que conmigo y recibiendo el regalo de estar disfrutando, formándome, creando y creciendo y sin culpa, lo contrario, satisfecha porque tengo la certeza de que no estoy haciendo mal a nadie, de que si alguien me echa de menos buscará las respuestas en el/ella misma y eso le/la hará crecer.

¿Qué mas puedo pedir?

Si te ayudan mis palabras ¡me alegra el corazón!

Si quieres charlar conmigo ¡no dudes en hacerlo!

Un abrazo fuerte.

Paula

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